La Llorona

The fascination of La Llorona legend among Hispanics made it the right choice as the subject for the first Mexican horror film. With Spanish-speaking audiences demanding films that resonated with them, it was the perfect answer to Hollywood’s Draculas, Werewolves, and Mummies. La Llorona is an ominous figure, whether seen as the ghost of La Malinche driven to suicide by the loss of her child or as the gorgeous Mestiza that killed her offspring in a fit of rage, after learning of her Spanish lover’s betrayal. La Llorona, the legend says, returns to slay the first-born son in every generation of her mean lover’s family. The movie’s plot develops in those three distinct periods: the Conquest, the Colonia, and modern times; each segment has an atmosphere of its own. The gloomy, surreal sequences in which the ghost creeps up from corpses or hovers aimlessly while uttering her spine-chilling howl “¡Ay, mis hijos...!” make the film a masterpiece.
- Rogelio Agrasánchez, Film historian, Agrasánchez Film Archive

La fascinación de los hispanos con la leyenda de La Llorona la convirtió en un excelente tema para la primera película Mexicana de horror. Con audiencias hispanoparlantes que exigen películas con las que puedan identificarse, La Llorona fue la perfecta respuesta a los Drácula, a los hombres lobos, a las momias. La Llorona es una figura agorera, ya sea que se presente como el fantasma de La Malinche arrastrada al suicidio por la pérdida de su hijo, o como a la bella Mestiza que asesinó a sus hijos en un arranque de ira al enterarse de la traición de su amante español. Según la leyenda La Llorona regresa a asesinar al primogénito de cada nueva generación en la familia de su cruel amante. La historia se desarrolla en tres periodos diferentes: la conquista, la colonia y los tiempos modernos; cada segmento tiene una atmósfera propia. Las tenebrosas y fantasmagóricas secuencias en las que el espectro de la Llorona se alza desde los cuerpos y deambula sin rumbo emitiendo el espeluznante aullido: “¡Ay, mis hijos...!”, convierten a esta película en una obra maestra.