Santo Versus the Vampire Women

When I was a child I believed the movies. I thought El Santo was real. Movies with female vampires were fashionable then due to “Et mourir de plaisir” (Roger Vadim 1960) and since in México we always adapt things to our taste, just like we put chili on a hot dog, why wouldn’t we have our own flesh and blood Mexican hero, El Santo, live an impossible adventure with sensual and voluptuous female vampires, played by Lorena Velázquez and Maria Duval. This film does not need a lot of explanation. It may seem a simple idea but it was not, and its explosive combination made it one of greatest box-office hits of its time. Without my knowing it, this period of Mexican film laid the foundation for my future as a filmmaker. It even taught me how to defend myself from life’s blows using imagination and reality. True, almost always during intermission I would fight with some masked kid from another neighborhood. But as soon as the theater went dark all the kids returned to our dreams of some day being like El Santo, driving a convertible and conquering the most beautiful women.
- Beto Gómez, Guest Director

Yo de niño me creía las películas, para mí El Santo era real. Las películas con vampiresas se habían puesto de moda gracias a Et mourir de plaisir (Roger Vadim 1960) y como en México siempre tenemos que adaptar las cosas a nuestro gusto, así como le ponemos chile a un hot dog, porqué no hacer que el héroe mexicano de carne y hueso, El Santo, viva una imposible historia de aventuras con unas sensuales y voptuosoas vampiresas interpretadas por Lorena Velázquez y María Duval. Santo vs las Mujeres Vampiro no necesita mayor explicación, su nombre lo dice todo, podría parecer una idea sencilla pero no lo fué y su combinación explosiva la convitió uno de los grandes éxitos en taquilla de su tiempo. Esta época del cine mexicano, sin darme cuenta, formó mis cimientos como futuro cineasta, incluso me enseño a defenderme de los golpes de la vida a través de la imaginación y de la realidad. Por cierto, casi siempre en los intermedios terminaba a golpes con otro niño de otro barrio, quien iba enmascarado. Pero nomás se volvían a apagar las luces de la sala y volvíamos todos los niños a soñar que algún día seríamos como El Santo en un carro convertible y conquistaríamos a las mujeres más bellas.
- Beto Gómez, Guest Director